¿Qué debe saber acerca de los traumatismos en los dientes primarios o “de leche”?
Cuando el niño comienza a explorar el mundo por sus propios medios o con la ayuda de la andadera, está expuesto a sufrir caídas que pueden afectar su cara y sus dientes.
Durante los primeros años de vida, los dientes “de leche” se encuentran en estrecha relación con los dientes permanentes, que se están formando dentro del hueso.
Un traumatismo sufrido en este período puede comprometer la estética del diente permanente, que al aparecer alrededor de los ocho años, podrá presentar desde pequeñas manchas blanquecinas hasta deformaciones en la corona, dependiendo de la magnitud del golpe.
Las lesiones más graves en los dientes “de leche” que pueden traer complicaciones en los permanentes son la intrusión (cuando el diente se entierra en la encía) y avulsión (cuando el diente se cae por un golpe). Estas dos situaciones serán más graves mientras menor sea el niño. El diente “de leche” NO se reubica una vez que ha salido por un golpe. En estos casos, el Odontólogo podrían colocarle un espaciador a fin de mantener abierto un lugar para que haga erupción el diente permanente.
¿Qué hacer si después de un golpe se cae un diente permanente?
- No tome el diente por la raíz, tómelo por la corona.
- Lave el diente con agua pura y ubíquelo inmediatamente en su lugar de origen.
- Si no se siente capaz de reimplantar el diente colóquelo dentro de la boca del niño (entre los dientes y el labio inferior). Si esto no es posible, introdúzcalo en un vaso con leche y transpórtelo junto al paciente a la mayor brevedad posible a un centro odontológico.
Recuerde que el reimplante debe ser inmediato. En caso de no ser posible, transporte el diente en la saliva del paciente o en leche.
Los niños de 7 a 10 años están más expuestos a sufrir avulsión dentaria debido a la elasticidad del hueso a esta edad.
Un buen cepillado es indispensable para que se produzca la cicatrización de la encía en un diente traumatizado.
